Turismo urbano por Santander

turismo urbano por Santander

Nuestro hostel te da la oportunidad de hacer una escapada a Santander en uno o dos días con todas las comodidades.

Podrás recorrer sus calles, sus playas, su gastronomía, y disfrutar así de una de las ciudades más bonitas del norte de España.

El tiempo en Cantabria es suave y agradable, ideal para pasear por la ciudad sin pasar excesivo frío ni calor.

Nuestra ciudad, capital de Cantabria, es una urbe cómoda y fácil de recorrer, que ofrece muchos detalles por descubrir.

Hacer turismo por Santander y conocer de cerca cómo es esta ciudad de origen marinero puede ser un plan ideal para una escapada romántica o un viaje de fin de semana.

Un recorrido a pie por el centro de Santander permite disfrutar de su arquitectura con edificios como el Ayuntamiento, proyectado en 1897, o la Plaza de la Esperanza, un mercado cubierto en el que puedes descubrir los tesoros de nuestra gastronomía y que constituye una de las grandes y escasas muestras de arquitectura en hierro del siglo XIX conservadas en España.

Cerca de allí podemos visitar la Catedral de Santander, un conjunto histórico y monumental, construido entre finales del siglo XII y el XIV.

La iglesia original se levantó sobre un antiguo asentamiento romano para consagrar a San Emeterio y San Celedonio, y fue reconstruida en parte tras un incendió que se propagó por esa zona de la ciudad en 1941.

Desde la Catedral continuamos el recorrido por el edificio de Correos y el Paseo de Pereda, donde se pueden ver desde modernas edificaciones como el Centro Botín, obra del arquitecto italiano Renzo Piano galardonado con el premio Pritzker [aún en construcción], hasta algunas de las construcciones civiles más emblemáticas y bellas de la ciudad.

La Bahía de Santander

Caminar por esta zona permite disfrutar al mismo tiempo de la riqueza arquitectónica y paisajística de la ciudad.

En uno de los lados podemos ver la Bahía de Santander, con la Grúa de Piedra que es una de las reliquias del viejo puerto, el Palacete del Embarcadero, el Club Marítimo o el monumento a los raqueros, que era el nombre que recibían los niños pobres que, a finales del siglo XIX y principios del XX, frecuentaban la zona del puerto de Santander para ganarse la vida recogiendo las monedas que tiraban al agua los marineros y los paseantes.

Desde este lado del paseo, podemos acercarnos al embarcadero y subirnos a un barco para disfrutar con las excursiones que se realizan por la Bahía o acercarnos a las playas de otras localidades como Pedreña y Somo.

Desde el otro lado de esta larga calle caminando por la acera podemos ver, además de los edificios, algunos de los comercios tradicionales que desde hace décadas ofrecen a los vecinos y turistas sus mejores productos.

También podemos detenernos en alguna de las muchas heladerías que hay por el Paseo de Pereda y degustar un cucurucho o una tarrina de este popular dulce mientras continuamos con nuestra excursión.

Uno de los puntos de reunión más populares en esta zona es la Plaza Porticada. Llamada oficialmente Plaza de Pedro Velarde, también tuvo que ser reconstruida tras el incendio de 1941. Es hoy lugar que permite regresar al pasado ya que aquí se encuentran el Centro Arqueológico de la Muralla Medieval de Santander y el Refugio Antiaereo de la Guerra Civil Española.

Zona señorial

Desde Puertochico tenemos la posibilidad de continuar nuestra ruta en dos direcciones. Una de ellas, la que muchos santanderinos utilizan como atajo, es atravesar el tunel de Tetuán y llegar directamente a la zona universitaria y a la zona en la que se encuentran el estadio Campos de Sport del Sardinero donde juega el Racing de Santander, el parque de Las Llamas, el Palacio de Deportes, y el Palacio de Exposiciones.

La otra posibilidad, que es la más bella y la que permite seguir descubriendo más lugares de Santander emblemáticos de Santander, es continuar de frente por el paseo marítimo hacia el Palacio de Festivales y el Museo Marítimo del Cantábrico.

Paseamos después por la Avenida de Reina Victoria, donde se encuentran algunas de las las casas y palacios señoriales más espectaculares de Santander, hasta llegar a la primera playa, Los Peligros. No te asustes por su nombre, ya que es bastante segura para el baño. Se encuentra dentro de la Bahía de Santander y sus aguas son muy tranquilas y carecen de oleaje.

Desde aquí ya podemos ver la Península de la Magdalena. Su visita es prácticamente obligatoria porque es uno de los lugares de Santander de mayor riqueza paisajística y cultural.

Por ejemplo, aquí veremos el monumento al naturalista Félix Rodríguez de la Fuente; las balsas y galeones con las que Vital Alsar realizó sus expediciones; el zoo gratuito con focas y pingüinos; la Playa de Bikinis cuyo nombre viene del revuelo que causaron las estudiantes extranjeras por usar aquí esta prenda de baño, y podremos contemplar la cercana e icónica Isla de Mouro, que es hoy una de las estampas típicas de Santander.

Todo ello sin olvidar, por supuesto, el Palacio de la Magdalena, la que fuera residencia de verano del rey Alfonso XIII y su familia. Se trata de un edificio de gran importancia para la ciudad de Santander no sólo por su historia y emplazamiento, sino porque en ella se celebran importantes encuentros culturales como los Cursos de Verano de la UIMP.

El Sardinero

Una vez visitada la Península de la Magdalena, podemos continuar nuestra visita por la Playa del Camello, llamada así por la forma de una de sus rocas, hasta llegar a El Sardinero.

Tal vez sea El Sardinero la zona más conocida de Santander fuera de nuestra región gracias a sus extensas playas y su gran atractivo turístico.

Comenzó a ser visitado a mediados del siglo XIX gracias a la moda de veraneo y los beneficios saludables de los baños de ola que atrajeron a la burguesía castellana y madrileña.

Poco a poco, El Sardinero fue convirtiéndose en uno de los enclaves más señoriales, con lugares de gran atractivo como los Jardines de Piquío, el Gran Casino, los hoteles y edificaciones de la Belle Epoque y, por supuesto, sus playas.

Hoy en día todos esos elementos se mantienen, pero convirtiéndose en una zona de ocio y descanso para todos.

Este es una de los lugares más túristicos de Santander, y al que acuden cada año miles de personas para disfrutar de un baño, hacer surf, pasear, cenar, salir de fiesta o, simplemente, descansar.

Otros lugares cercanos que tal vez nos interese visitar si continuamos por la línea de la costa son el Parque y Senda de Mataleñas, y la Playa de Mataleñas, así como el Faro de Cabo Mayor, rodeado de espectaculares acantilados y en cuyo interior se celebran exposiciones de pintura, o un parque de aventuras ubicado en un bosque a un paso del mar.

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